Descanso visual

El temporizador 20-20-20

Cada 20 minutos, 20 segundos mirando a 20 pies —unos 6 metros—. Deja esta pestaña detrás: ella lleva la cuenta y te avisa. Y si estás en una reunión, se pospone de un clic.

El ritmo

Tu próximo descanso

Pulsa empezar y olvídate. La cuenta sigue aunque dejes la pestaña detrás de otras ventanas.

En pausa
20:00

Hasta el próximo descanso visual

EspacioIniciar o pausar PPosponer EscTerminar el descanso

Los 20 segundos

Qué hacer mientras corre la cuenta

Son veinte segundos: da tiempo a poco y a lo suficiente.

Busca el punto más lejano

La ventana, el fondo del pasillo, un edificio. El músculo que lleva horas enfocando de cerca solo se suelta cuando miras lejos.

Parpadea a conciencia

Frente a una pantalla se parpadea mucho menos de lo normal. Unos cuantos parpadeos lentos reparten la lágrima y quitan la sensación de arenilla.

Levanta la cabeza

Aprovecha para estirar cuello y hombros. La fatiga visual y la tensión cervical viajan juntas y se alimentan la una a la otra.

Revisa el ambiente

Aire acondicionado apuntando a la cara, calefacción alta o un brillo de pantalla que no cuadra con la sala: el ojo seco tiene tanto de entorno como de horas.

La regla

Tres veintes fáciles de recordar

Una pauta que recomiendan los optometristas para las jornadas largas de pantalla: cada 20 minutos, 20 segundos mirando a 20 pies.

  1. Minutos de trabajo

    El temporizador cuenta hacia atrás desde 20 minutos. Si tu ritmo es otro, cámbialo en los ajustes: lo importante es que el aviso llegue antes de que aparezca la molestia, no después.

  2. Segundos de vista lejos

    Cuando salta el aviso, la pantalla se pone en negro y aparece la cuenta atrás. Veinte segundos es el tiempo que necesita el ojo para relajar el enfoque; menos no cuenta.

  3. Pies de distancia

    Unos 6 metros. Si no los tienes, vale el punto más lejano de la habitación: lo que importa es dejar de enfocar de cerca durante un rato.

  4. Y si estás reunido, se pospone

    Un clic en Posponer retrasa el aviso los minutos que hayas configurado y lo apunta como pospuesto. Mejor eso que cerrar la pestaña y perder el ritmo del día.

Con la pestaña en segundo plano, algunos navegadores retrasan los temporizadores unos segundos; activa la notificación del sistema si trabajas siempre con la ventana oculta. Esta herramienta ayuda a sostener un hábito, no sustituye a una revisión ocular: si la molestia persiste, consulta con un profesional.