Busca el punto más lejano
La ventana, el fondo del pasillo, un edificio. El músculo que lleva horas enfocando de cerca solo se suelta cuando miras lejos.
Descanso visual
Cada 20 minutos, 20 segundos mirando a 20 pies —unos 6 metros—. Deja esta pestaña detrás: ella lleva la cuenta y te avisa. Y si estás en una reunión, se pospone de un clic.
El ritmo
Pulsa empezar y olvídate. La cuenta sigue aunque dejes la pestaña detrás de otras ventanas.
Hasta el próximo descanso visual
EspacioIniciar o pausar PPosponer EscTerminar el descanso
Los 20 segundos
Son veinte segundos: da tiempo a poco y a lo suficiente.
La ventana, el fondo del pasillo, un edificio. El músculo que lleva horas enfocando de cerca solo se suelta cuando miras lejos.
Frente a una pantalla se parpadea mucho menos de lo normal. Unos cuantos parpadeos lentos reparten la lágrima y quitan la sensación de arenilla.
Aprovecha para estirar cuello y hombros. La fatiga visual y la tensión cervical viajan juntas y se alimentan la una a la otra.
Aire acondicionado apuntando a la cara, calefacción alta o un brillo de pantalla que no cuadra con la sala: el ojo seco tiene tanto de entorno como de horas.
La regla
Una pauta que recomiendan los optometristas para las jornadas largas de pantalla: cada 20 minutos, 20 segundos mirando a 20 pies.
El temporizador cuenta hacia atrás desde 20 minutos. Si tu ritmo es otro, cámbialo en los ajustes: lo importante es que el aviso llegue antes de que aparezca la molestia, no después.
Cuando salta el aviso, la pantalla se pone en negro y aparece la cuenta atrás. Veinte segundos es el tiempo que necesita el ojo para relajar el enfoque; menos no cuenta.
Unos 6 metros. Si no los tienes, vale el punto más lejano de la habitación: lo que importa es dejar de enfocar de cerca durante un rato.
Un clic en Posponer retrasa el aviso los minutos que hayas configurado y lo apunta como pospuesto. Mejor eso que cerrar la pestaña y perder el ritmo del día.
Con la pestaña en segundo plano, algunos navegadores retrasan los temporizadores unos segundos; activa la notificación del sistema si trabajas siempre con la ventana oculta. Esta herramienta ayuda a sostener un hábito, no sustituye a una revisión ocular: si la molestia persiste, consulta con un profesional.